3/14/2016

¡Valpo, po!


Jeans: Zara/Top: Topshop/Campera: Eat me!/Zapas: Puma Fenty x Rihanna


En la misma semana de mi segundo aniversario en Chile, finalmente fui a conocer Valparaíso. Sí, lo sé, una atrocidad no haber ido antes :(

Para los que no saben - y que no deben entender por qué digo que es una atrocidad - Valpo es una ciudad costeña en Chile que queda a un par de horas de Santiago, al lado de Viña del mar. Es un lugar muy turístico y conocido, es decir, que teniendo dos años en Chile, no haber viajado para allá antes es casi tan raro como un caraqueño que nunca haya ido a la Guaira o alguien en Buenos Aires que no conozca Tigre (ponele).


Valpo abajo/ Valpo arriba




vista desde Cerro Alegre




Me escudaré en el “mejor tarde que nunca”, llegan momentos en la vida de uno en los que no es tan fácil sacar tiempo (o disposición) para hacer todas las cosas que a uno le gustaría, ¿no?

En fin, a veces es mejor no planificar tanto y sólo decidir hacer las cosas. Así que el Domingo pasado me fui para Valparaíso.

Desde que entramos en la ciudad y empecé a ver cosas desde el auto, estaba encantada con todo. La arquitectura clásica, los mercados de domingo en la calle, el ambiente relajado porteño...

Después de dar algunas vueltas por desorientados, llegamos directo a almorzar, a eso de la 1 pm, en un restaurante de pizzas y comida italiana llamado Malandrino - ubicado en la calle Almirante Montt, en Cerro Alegre -. Me habían recomendado el lugar, pero no me imaginé que fuese tan popular. Cuando llegamos había varias mesas libres (lamentablemente no en la parte de la terraza) y no tuvimos problema para sentarnos, pero para el momento que nos estábamos yendo (digamos que unos 30-40 minutos después), había una fila medio larga de gente esperando para entrar. Como diría mi madre, tenemos buena espalda. Compartimos una pizza con salame, champiñones y extra de anchoas (amo las anchoas y nadie las suele agregar como opción en el menú) y tomamos una cerveza artesanal que estaba muy rica.

La idea fue disfrutar la comida, pero hacerla corta para poder tener tiempo de caminar y pasear con calma. De ahí salimos y empezamos a recorrer.




todas estas en Cerro Concepción 



Valparaíso está ubicado sobre/entre una serie de cerros, hay muchas elevaciones y las calles son angostas, así que lo mejor es caminar si uno está turisteando. Las paredes están llenas de graffitis y murales de colores y (aunque odie utilizar este calificativo) se respira una onda muy bohemia y artística. Las casas en los cerros, algunas muy antiguas, otras restauradas y otras casi cayéndose a pedazos, tienen colores llamativos. Desde lejos el paisaje me recordó en cierta forma a cuando uno ve los cerros entre Caracas y la Guaira, llenos de ranchitos de colores.

Creo que lo normal a la hora de hacer el paseo es partir desde abajo e ir subiendo, bien sea por los ascensores o por las típicas escaleras de colores. Sin embargo, por gordos que llegaron directo a comer, Waze nos tiró de una en Cerro Alegre, desde donde empezamos caminar en bajada hacia el Cerro Concepción, pasando por los lugares “emblemáticos” como el paseo yugoslavo y el paseo Atkinson.

Además de las pinturas y graffitis, hay varias galerías y tiendas de diseñadores, muchos restaurantes, cafés y pubs, todos con ondas muy variadas, desde parisina hasta inglesa, chilena y argentina.

El postre lo comimos en un lugar llamado La Belle Epoque. Es bastante grande y en 3 niveles diferentes combina terrazas para sentarse con vista al puerto, galerías de arte y un jardín de té. Me gustó el lugar, pero me decepcionó un poco que no ofrecieran ningún tipo de leche vegetal o sin lactosa (sorry por quejarme de forma tan #firstworldproblems, pero si me tomo un café con leche entera de vaca me inflo como globo y pasan cosas feas que no quieren que les cuente :) ). Más allá de eso, el ambiente era tranquilo y estuvo bien para descansar un rato entre tanta caminata.






En el resto del paseo vimos muchos turistas (muchos muchos), señores tocando música en la calle, artesanos vendiendo joyería y artistas que abren sus casas como galerías y te dejan pasar a ver sus obras. Terminamos bajando las famosas escaleritas de colores de la calle Fischer y (como les decía, haciendo el paseo al revés) subiendo de vuelta en uno de los clásicos ascensores.

Según yo, nos resultó mejor hacerlo en ese orden porque a pesar de que había bastante gente nunca tuvimos que esperar para hacer nada, aunque no sé si realmente hace diferencia hacerlo de la otra forma. Para ser domingo, estaba todo bastante movido (claramente debe influir que sea verano), así que me imagino que los sábados debe ser un poco caótico.


la carátula ultra intensa de mi elepé indie-rock


calle Fischer




El plan después de recorrer los cerros era pasar por el puerto para ir a la playa, pero terminamos yéndonos a Viña (que está a unos 15 minutos en auto), y bajándonos a caminar un rato en las playas de Reñaca.

El mar me relaja y me hace muy feliz, quizás porque mi infancia la viví en gran parte en la playa (cuando era negra y tenía afro, pero nadie me cree). Así que a pesar de lo helado del agua, metí mis patitas, corrí e hice el ridículo un rato.

De verdad creo que es bueno y hace falta cambiar de aires cada cierto tiempo, y cada vez entiendo más por qué la gente está siempre tan ansiosa por irse de Santiago los fines de semana. El caos de la ciudad es bastante agotador. 

El paseo, muy recomendado. Para los que vengan de visita y no tengan locomoción propia, es súper sencillo y barato irse en autobús. Además, al ser tan turístico, Valpo está lleno de hostales donde pueden quedarse a pasar la noche, que es un plan que tengo pendiente, ya que me han dicho que la vida nocturna es muy entretenida allá (habló la abuela).


Reñaca


lentes de F21


gracias Riri, tkm


En instagram y snapchat (andyurdaneta) pueden ver un poco más sobre lo que estoy haciendo cuando no actualizo por aquí (y otras fotos que no están acá, eran muchas). No sorteo cosas, pero soy divertida :)

*Gracias Pablo, por las fotos y por el paseo ❣

1 comments:

  1. Saludos, muchas gracias por la información, muy lindas las fotos, se ve que disfrutas esto. Aprovecho la oportunidad para ofrecer mis servicios de traducción; soy traductor independiente o freelancer como se conoce comúnmente. Soy Licenciado en Educ. mención Idiomas Modernos, con 5 años de experiencia como profesor de inglés en un Centro Binacional y en La Universidad del Zulia (Maracaibo, Venezuela) al igual que 2 años de traducción en línea. Para más información sobre mis servicios, pueden escribirme a joseleonardogonzalezgodoy@gmail.com/admtraduclick@gmail.com.

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