9/24/2015

¿Sur o no sur?


Frutillar



Como les comenté en el último post, me fui a pasar unos días en el Sur de Chile aprovechando el feriado de las fiestas patrias.

Esta entrada no está para nada relacionada con moda, estuve todo el viaje con mucha gripe y la verdad no estaba mucho en onda fashionista, pero si la pasé muy bien y quiero contarles un poco qué hice (y recomendarles lugares, para los que tengan la oportunidad de visitar la patagonia Chilena).

Estuvimos únicamente tres días, así que teníamos que aprovechar el tiempo al máximo. Siendo 4 amigos, decidimos arrendar un auto para no tener que depender de tours ni horarios de nadie y poder recorrer tranquilos. Fue una súper buena decisión, alquilamos uno de los carros más baratos y al final nos ahorramos mucho (los tours generalmente son bastante caros), además hicimos nuestros itinerarios a gusto. Encontramos una cabaña a través de airbnb, que también nos salió a muy buen precio. Por lo que nos comentaron, esta no era temporada alta en la ciudad de Puerto Varas (donde pasamos la mayor parte del tiempo), en verano los precios de los alquileres suben bastante, así que si van en esas fechas, es bueno planificarse con anticipación.


Puerto Varas


Lago Llanquihue


O'clock, Frutillar

El primer día, después de llegar, comimos en un cafecito llamado Mawén, rico, pero un poco lentos en el tema de la atención, quizás es más la onda de este pueblito y nosotros estamos acostumbrados al ritmo ajetreado de Santiago, pero en otros lugares que visitamos en el viaje fue todo bastante más rápido. Saliendo de allí recorrimos un poco el centro de Puerto Varas. La ciudad es muy linda (colonia alemana, casitas de madera, arbolitos, todo muy tierno). Mi única "queja" (porque bueh, ya fue) - especialmente si tomamos en cuenta el tema de mi gripe - es que el clima es bastante bipolar. Llovizna unos minutos, luego escampa y vuelve a lloviznar y así. Según me dijeron, así es el clima del sur. Aparte hacía frío. Así que en todas las fotos estoy tapada en un 80% y se me ve prácticamente nada más el pelo.



Después, fuimos a Frutillar, un pueblito que está a unos 20 minutos de Puerto Varas y que conquistó mi corazón. Ya lo había visto en fotos de amigos que habían ido de visita, pero estar ahí es otro rollo. Llegas y ves la laguna totalmente azul, una pérgola y un puente hermoso. Eso, acompañado de la misma estética de casitas alemanas sacadas como de Hansel y Gretel. Muy acogedor. Allí, almorzamos en el Club Aleman (not so good) y después tomamos un café y comimos Kuchen - Frutillar es como la tierra del Kuchen en Chile - en un lugar llamado Duendes del Lago, que les recomiendo absolutamente.


Café Duendes del Lago

Luego de Frutillar, volvimos a la cabaña a buscar nuestras cosas para irnos al spa Aremko, que teníamos reservado desde que decidimos hacer el viaje unos meses antes. El lugar es muuuy retirado y en el medio de la nada, fuimos de noche y la carretera (tanto de ida, como de vuelta) es de esas que te hace pensar que te va a salir la Sayona (o, si eres como yo y ves mucho Criminal Minds, que va a aparecer un loco a perseguirte y matarte). PERO BUENO, no pasó nada y llegamos bien al lugar. Con la entrada, se incluye un pase al sauna seco  y acceso a las termas durante 3 horas, a las cuales puedes llevar vino, o lo que quieras consumir mientras estás allí. El lugar es muy bonito, no había prácticamente más nadie aparte de nosotros. Con miedo, nos cambiamos y entramos al sauna. Digo miedo porque igual hacía frío y andar por ahí en traje de baño a 5 grados no está fácil.

La mejor parte fue bajar a las termas. Como era de noche, no veíamos nada y nos "escoltó" una señora del spa con una linterna. El lugar está en el medio de la montaña y tienes que bajar muchas escaleritas de madera, únicamente escuchando el ruido de cascadas. De nuevo tuvimos un poquito de miedo, pero cuando llegamos, estuvimos en un lugar super tranquilo y pudimos relajarnos un rato. Tip hot: es un muy buen lugar si quieren ir en plan "pareja" (if you know what I mean). Después de un rato yo empecé a ponerme ansiosa (porque así soy) con el tema del agua caliente y mi gripe y el frío afuera, así que eventualmente decidimos que era suficiente y volvimos. Las duchas, vestidores y todo lo demás, también  impecables y no tuvimos que esperar para usarlos ni nada.

Podrán imaginarse que después de eso llegamos a dormir como unas piedras (especialmente porque la noche anterior había sido el terremoto y no logré dormir casi nada).

 Desayuno en Cassis


Saltos de Petrohué

A la mañana siguiente fuimos a desayunar en el Cassis, un restaurante que nos había recomendado un amigo y que es uno de los más turísticos de la ciudad. No le tenía mucha fé al lugar, porque cuando me dicen que algo es para turistas no me llama mucho la atención, pero de verdad es excelente. Tienen una variedad de desayunos enorme y en general, un menú súper completo con propuestas dulces (baba) y saladas, todo muy rico y abundante, además, a buen precio (si consideras lo que cuesta desayunar en un sitio parecido en Santiago).

De ahí, volvimos al auto para irnos al parque Saltos de Petrohué, que es una montaña donde entran, pueden ver el río (con un color verde clarito espectacular) y caminar por varios senderos que llevan a lagunas, rápidos, etc. Hay varias actividades que se pueden hacer dentro del parque, algunas más extremas que otras, dependiendo de gustos. Pueden alquilar bicicletas, hacer rafting y muchas cosas más. Yo me decidí por un columpio que hay entre los árboles (si hacen click, pueden ver un videito y sino, puse otro más corto en instagram), parecido a un canopy, pero donde oscilas (literal, como un columpio) y después te recogen y vuelves a tierra. Fue MUY divertido y barato, y te incluye dos "lanzadas". Aparte, el señor encargado de prepararte para el salto, era extremadamente amable y simpático.


Lago Todos los Santos

No, ese no es el mar, es un lago. Y no, eso no es una montaña, es un volcán.


Esa casa que se ve a la derecha es la casa flotante de la que hablo abajo.

Ese paseo no fue muy largo y después nos fuimos al lago de Todos los Santos, que, como muchos de estos paisajes, si nadie te dice nada (especialmente siendo del Caribe, como yo) jurarías que son playas. Este lago también tiene un color precioso, y por un bajo costo pueden hacer un tour en lanchita por el mismo. Nosotros lo hicimos con un señor medio indiferente, pero que me cayó bien, hablaba sólo cuando era necesario y para decirnos cosas interesantes, de resto nos dejaba ser (y seguro en su cabeza se burlaba de todas las fotos y selfies que nos estábamos tomando y las idioteces que decíamos). El hightlight de ese paseo (aparte del paisaje que parecía de postal) fue la casa flotante que había en el lago. El señor del barquito nos explicó que es de un tipo que es dueño de parte del lago (normal, tener tu pedazo de un lago) y que es como una casa rodante, pero de agua, en la cual el tipo va y viene por el lago a su antojo, quedándose en distintos lugares (#lifegoals, anybody?). EN FIN. Después de sufrir por no tener un pedazo de lago, ni una casa flotante, volvimos a la costa y emprendimos camino al lago Rupanco (tema polémico porque era SÚPER lejos y parte del grupo no estaba seguro de si ir o no). A mi no me importó mucho porque lo único que hacía en el carro era dormir. Intentaba ver el camino porque sí, era linda la ruta, pero de verdad me sentía pésimo y estaba muy cansada.

Llegamos al lago y era bonito, pero un poco nulo, así que hicimos acto de presencia, tomamos las respectivas fotos y nos fuimos a comer. Lo que nos quedaba más cerca era Frutillar, así que volvimos allí, pero siendo 18 de Septiembre (EL feriado nacional) estaba casi todo cerrado, por lo que comimos en el primer lugar que vimos abierto, el O'clock, restaurante que nos había llamado la atención el día anterior porque tiene un reloj gigante en la parte de afuera. Pedimos un salmón que estaba exquisito. Lo demás estaba OK, pero el salmón, have mercy. En verdad, comí salmón todos los días del viaje. El sur de Chile es productor, así que se consigue salmón fresco y barato en todas partes, había que aprovechar.

Puerto Octay, otro pueblito que visitamos muy brevemente.


Lago Rupanco (me sentí muy estúpida posando así para la foto jaja).


Casitas en Frutillar.

De allí, decidimos ir a alguna fonda, porque después de todo, era 18 y la hermana de uno de mis amigos está acá de visita, así que no había ido nunca a ninguna. La fonda principal de Puerto Varas fue en exceso decepcionante (sorry I'm not sorry), así que nos fuimos a una pequeñita que habíamos visto el día anterior en la Plaza de Armas del pueblo, donde compramos comida y después, como todavía era temprano, nos fuimos a tomar un tecito al Cassis (esa era nuestra forma de no ser tan ñoños e irnos a dormir a las 9 pm mientras todo el mundo estaba en la calle de fiesta emborrachándose).

El último día del viaje (en el cual amanecí absolutamente afónica, gracias) lo dejamos para recorrer Puerto Montt, ya que teníamos que ir allá para devolver el auto y es donde queda el aeropuerto. El 19 de Septiembre también es feriado y en nuestro empeño de "aprovechar el día" salimos como a las 8-9am de la casa, así que llegamos y estaba TODO, pero literalmente TODO cerrado. Pasamos por donde está el mercado municipal, uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad, y recién empezaban a abrir algunos puesticos, así que con el rabo entre las piernas, decidimos volver a Puerto Varas para ver qué podíamos encontrar abierto para hacer brunch y después volver a Puerto Montt e ir al aeropuerto (estas ciudades quedan como a 20-25 min. una de la otra).


Café La Gringa. Las fotos no le hacen justicia al lugar, ni a la comida. 



Gracias a foursquare, llegamos a un cafecito llamado La Gringa, que...lugares soñados y ese. Es el tipo de lugar que me encantaría tener algún día. Una casita hermosa y adentro un café precioso, con comida deliciosa y postres maravillosos - ok, ya agoté (casi) todos mis adjetivos de felicidad, pero creo que se entiende que me gustó mucho el sitio. Lo recomiendo un montón.

Finalmente, volvimos al auto para tomar camino a Puerto Montt nuevamente y esperar el avión para volver a casa.


Puerto Montt 


chau chau.

El viaje en general estuvo muy entretenido y siento que hicimos muchas cosas en el tiempo que estuvimos allá. Seguramente hay muchos más planes para hacer en esos lugares si van con más tiempo y dependiendo del tipo de turismo que les guste hacer. Nosotros fuimos los "lago hunters" jaja.

En conclusión:

-Puerto Varas: amé. Muy ganador el lugar.
-Frutillar: amé amé amé.
-Puerto Montt: no tan ganador. Deberían considerar abrir las cosas de vez en cuando (es broma, pero sí).

Puse muchas fotos en mi Instagram y compartí bastantes videos en mi snapchat (andyurdaneta), que claramente ya desaparecieron, pero bueno, siempre pongo cosillas por allí.

Ojalá alguna vez puedan visitar el sur de Chile e ir a alguno de estos lugares :)

2 comments:

  1. Amo leer tus estupideces. Me reí demasiado. Sobre todo con lo del Lago Rupanco

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